Sueño pastrulo recurrente.
Estoy buceando en el mar o en una piscina imposiblemente grande. De alguna manera calculaba mal el aire, para la poca profundidad en la que andaba y noté que con el poco aliento que tenía no llegaría a tiempo a la superficie.
Nadaba hacia arriba con todas mis fuerzas. El pecho reventado, la cara roja, la presión.
Ya no podía más. Aspiré con todas mis fuerzas, desesperada pensando que se me llenarían los pulmones de agua y moriría sin remedio.
Sorpresa. Al inhalar, una gran bocanada de aire frío entraba. Aire.
Pensé que habría quedado inconciente y emergido de algún modo que no recordaba, pero no.
Todo a mi alrededor era agua.
Incrédula botaba todo el aire y luego inhalaba por la nariz. Aire otra vez.
Una tercera, solo por desconfiada. Aire.
Ahora buceaba libre.
Jezabel



