Sueño pastrulo 13

Llegamos al hotel. Hermoso hotel. Nuestra habitación era en realidad una cabaña con una gran terraza que daba al mar, literalmente. Tenía una baranda al frente, y a un lado una pequeña escalera de madera resbalosa que se hundía en el agua. Un mar transparente y poco profundo, caribeño o algo así.

Mi hijo mayor corría para lanzarse, pero la adultez me gana y le digo que no, que mire primero. Nos asomamos y vimos decenas de tiburones, nadando felices, locazos al rededor de algo que no llegábamos a ver. Unos sobre otros en el agua pero sin tocarse. Rápidos y lentos. Haciendo círculos. Era un espectáculo.

Mi hijo me miró con ojos de miedo y yo con toda tranquilidad le dije: ¿ya ves?
Regresé adentro a deshacer las maletas mientras mis hijos salían a correr gritando por el jardín.

Y la luz cambiaba de pronto, como si súbitamente fuera otro momento del día. No resisto la curiosidad y regreso a la terraza a ver a los tiburones. Llegué a la baranda pero esta vez es como si ellos hubieran notado mi presencia. El agua se aclaró como por encanto, se fueron todos. Como si la policía llegara a la fiesta.

Miro el agua con atención, esperando encontrar algo; pero no hacía falta poner atención, estaba ahí nomás, enorme y majestuoso, el espinazo completo (con cabeza) de un mero gigante, de unos quince metros.

Ahí, durmiendo en la arena del fondo. Todo comido. Completamente devorado. Ñam Ñam. Por tiburones a dentelladas o por humanos con cubiertos, daba lo mismo.

Pero viejo. Como si lo hubieran dejado pelado mucho tiempo atrás, como si los tiburones lo hubieran servido en su fiesta hace años. Cosas marinas le crecían encima, era prácticamente un ecosistema en sí mismo.

¿Cuánto tiempo ha pasado? Si efectivamente ese cambio de luz fue también en el tiempo, ¿han sido meses o años?
Quería meterme al mar a ver este esqueleto enorme, pero me daba la impresión de que en esas aguas había toda clase de peligros, no solo tiburones y meros de quince metros. Además tenía que ir afuera y encontrar a alguien que me pudiera decir cuánto tiempo había pasado, meses o años.

Nunca lo sabremos porque me desperté. Mi niño quería agua.

Jezabel

Advertisement

Dejar un comentario

Archivado bajo Uncategorized

Deja un comentario

Fill in your details below or click an icon to log in:

Logo de WordPress.com

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Cambiar )

Connecting to %s